lunes, diciembre 25, 2006

FELICES FIESTAS

Mis mejores deseos para todos vosotros durante estas navidades y para el año que viene. Ojalá que en 2007 podamos seguir luchando por nuestros sueños contra los malvados y los inútiles. A navajazo limpio, si es preciso. Un abrazo a todos, y hasta enero.

EL LABERINTO DEL FAUNO (2006)

Con El laberinto del Fauno, Guillermo del Toro se consagra como un gran autor del cine contemporáneo y se deja a sí mismo el listón muy alto para futuras películas. Esperemos que esta obra no resulte ser el Blade Runner de su director: un filme tan logrado que su principal responsable nunca pudo volver a proporcionarnos una muestra semejante de su talento. Cuando uno ve un filme como éste sólo puede salir del cine con una sonrisa de arrobo en los labios y un estado de excitación en el alma: ese estado de excitación que te asegura que acabas de descubrir un clásico en ciernes. Estoy absolutamente seguro de lo que digo: El laberinto del fauno tiene todo lo necesario para convertirse en una obra de culto.
El laberinto del fauno podría haber sido dos películas. Desarrollada en plena posguerra española (1944) su protagonista es Ofelia, una niña que viaja en compañía de su madre embarazada para reunirse a su padrastro, el capitán Vidal, un militar destacado en un caserío entre las montañas que dirige a un comando de soldados en su lucha contra los maquis que continúan haciendo la guerra por su cuenta contra el franquismo. La fecunda sensibilidad y fantasía de Ofelia chocará brutalmente con el entorno agreste y hostil y la sádica naturaleza de Vidal. Cuando en el fondo de un laberinto descubra a un fauno que le revela que ella es, en realidad, la reencarnación de la princesa heredera de un reino mágico, Ofelia comenzará a luchar en dos frentes distintos: el de la supervivencia en el mundo real y cruel donde Vidal dicta las normas, y en el mundo mágico cuyas puertas se le han abierto de repente y exigen de ella la entrega y sacrificio que se le exige a todos los héroes de leyenda.
Como puede verse, tenemos una película que podría haber sido dos (la historia de Ofelia y el fauno, y la lucha contra los maquis), pero la genialidad de Del Toro consiste en enhebrar a la perfección las dos historias por medio de un guión formidablemente estructurado donde todos los elementos acaban por ensamblar en su lírico final. Del Toro nos propone una lectura mitológica de la guerra civil española contada a través de los ojos de los más débiles: una niña y su madre (excepcional Ivana Vaquero y muy efectiva Ariadna Gil). Con ello, del Toro nos recuerda que los verdaderos demonios no habitan en forma de seres mágicos en el interior de árboles o laberintos, sino en la propia realidad de la vida, esa realidad ruin y sucia que condujo a un país entero a una contienda cuya ignominia real hemos intuido siempre, pero nunca nos han dejado conocer del todo. Personajes como el capitán Vidal (espeluznante interpretación de un Sergi López en verdadero estado de gracia) representan el retrato de un determinado estereotipo de malvado, no por estereotipado menos real, que muchos tuvimos la desgracia de conocer durante la infancia, y otros la desgracia mayor de verse a su merced en tiempos aciagos.
Guillermo del Toro parte como claro favorito para la carrera de los Goya y la de los Óscar (habría cierta ironía en que México ganara su primer Óscar con este film), y lo hace con justa razón, pues de esta película sólo pueden lanzarse parabienes, y no sólo de su director: cuenta con un puñado de actores y actrices bien escogidos y espléndidamente caracterizados, donde destaca, además de los ya mencionados, una formidable Maribel Verdú cada vez menos parecida a Maribel Verdú y más a doña Lola Gaos: una actriz de una pieza, una actriz de carácter.

El laberinto del fauno (2005). Dirección: Guillermo del Toro. España-México. (****, de 4). Más información, IMDB.

FICHAS TOUTAIN XL: RUBE GOLDBERG

Otro clásico absolutamente olvidado y que bien merece una reedición. Habrá que esperar a que alguna editorial norteamericana se anime a ello. La ficha de hoy fue escrita por un erudito en estas lides, Javier Coma.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

jueves, diciembre 21, 2006

HARVEY PEKAR EN VERTIGO COMICS

Harvey Pekar en la línea Vértigo. Se trata de una serie limitada de 5 números. El primero de ellos es más bien intrascendente, y el segundo cuenta con una bonita historieta ilustrada por Richard Corben, uno de los grandes maestros vivos, felizmente recuperado en los últimos años. ¿Quién no recuerda los felices años 80, en los que toda revista Toutain traía su historieta de Richard Corben? Bueno, yo a Pekar lo conocía de oídas, pero después de ver la divertida y formidable película American Splendor (basada en sus cómics) no he podido sustraerme a la tentación de una probadita con estos tebeos que ahora edita Vertigo. Y bueno, creo que acabaré la serie, pero también creo que el furor Harvey Pekar debe de ser un fenómeno muy americano, de difícil exportación, ya que los dos primeros números son bastante irrelevantes y no justifican mucho, por sí solos, la fama de esta serie escrita y protagonizada por un divertido individuo marcadamente antisocial que debió de alcanzar sus más notables cumbres en los cómics que en su día dibujara el gran Robert Crumb. A menos que la inspiración de Pekar (uno de ellos traerá, al menos, portada de Beto Hernández) nos conmueva más en próximos números, American Splendor en su versión de Vertigo es un tebeo independiente sin duda interesante para fanas, que sin embargo, no captará nuevos lectores para el medio.

Harvey Pekar y otros, American Splendor, 2. Vertigo Comics. (**, de 4).

miércoles, diciembre 20, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXIX: FLOYD GOTTFREDSON

Hemos pasado la vida leyendo historietas de Mickey Mouse. Quienes leímos en España los Don Miki de los años 70 pudimos disfrutar de las mejores historias de patos nunca dibujadas y escritas, gracias a esos artistas italianos que le dieron una categoría a los seres de Patoburgo que ni siquiera el gran Carl Barks le pudo imprimir. Sin embargo, Mickey no brilló a la misma altura. Creo que el excelente volumen que editó recientemente el diario El Mundo con historietas de Mickey hace justicia a quien yo considero el mejor dibujante de Mickey Mouse de la historia: Floyd Gottfredson. Además, las historias policiacas con un alto ingrediente de crítica social que Gottfredson dibujaba para la prensa en los años 30 no han sido superadas nunca más en el universo Disney. En los años 80, Totem Calibre 39 publicó algunas de estas historietas que pertenecen, con todo el derecho del mundo, a las obras maestras de la narrativa gráfica. Con ustedes, Floyd Gottfredson presentado por el gran Salvador Vázquez de Parga.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

martes, diciembre 19, 2006

LOS CUERVOS, DE CÉSAR SILVA

El pasado viernes presenté, junto con J.J. Aboytia, la primera novela de mi cuate el poeta César Silva: Los cuervos (Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras/Border of Words 2005). Fue una cosita tranquila que se prolongó en cena en un restaurante argentino muy majo al que tengo que volver. Durante la presentación de la novela leí este texto que ahora comparto con todos vosotros (por cierto: la estupenda illustración de portada para este libro pertenece al mexicano Sergio Garval).

Los cuervos. Una novela de César Silva.

Con Los cuervos, el poeta César Silva nos propone en su primera novela un análisis del miedo en nuestro entorno cotidiano. El miedo forma parte integral de la vida, porque es un preservador de la existencia. Es por esto que, desde la tan citada noche de los tiempos, los relatos de miedo y horror formen parte integral de todas las literaturas. Encontramos personajes terroríficos en la lectura de las Mil y una noches tanto como en la tradición oral de numerosas literaturas, desde la indoirania hasta la imaginación popular recogida por los hermanos Grimm, que hoy todavía proporciona buenos dividendos a televisoras y productoras de cine. Con frecuencia hemos mitificado al héroe sin miedo por ser la antítesis de nosotros mismos, seres frágiles que hemos hecho del miedo una fuente de supervivencia. ¿A cuántos amigos temerarios que se burlaban de la muerte hemos enterrado? Son ya unos cuantos. Podemos afirmar que el hombre, cuanto más teme, más alarga su vida en el tiempo y más se llena de energía, como expresa el personaje de Raúl en la página 69 de esta novela: “La energía de mi vida la he tratado de aumentar con el terror”.

Los cuervos, de César Silva, es una pequeña novela llena de temores y de presagios funestos. Lo es desde su mismo título, esa lacónica mención de las aves del luto que nuestro inconsciente asocia siempre con presagios ominosos y suertes adversas. Los cuervos son el coro mudo de esta novela sobre la invasión del terror en la vida cotidiana: los cuervos vigilan constantemente la vida de Beatriz y Raúl, y al final de la novela, los cuervos permanecerán pegados en nuestra retina al cerrar el libro en la página 90: “los cuervos siguen en la ventana (…), los cuervos me miran y yo pienso en mi perra”. Es una imagen cargada de pesadumbre y de fatalismo que recuerda ostensiblemente el final de Los pájaros, aquella gran película de Alfred Hitchcock que también concluía abruptamente con la imagen de un mundo dominado por aves de rapiña donde no se superponían los créditos del The End, pues no había final para aquella historia, así como no la hay para esta novela que nos presenta César Silva. Quizá no sea casualidad que las últimas palabras de la novela no auguren un final, sino un nuevo principio o una continuación: “Mañana llega Héctor”.

No es la única referencia cinematográfica, pero sí al menos la más ostensible. Los cuervos nos cuenta a retazos la historia de un hombre, Héctor, que entabla relación con un vampiro. Pero ni Héctor ni el vampiro, que se hace llamar por el prosaico nombre de Pedro, serán los protagonistas del relato, sino el pequeño círculo laboral que rodea a este personaje, Héctor, que poco a poco comienza a ser mentalmente devorado por Pedro y a su vez servirá como elemento mágico y corruptor en la vida de Adriana, Beatriz y Raúl. En este chupador de sangre llamado Pedro, en este vampiro, resurgen con fuerza los antiguos estereotipos de la literatura fantástica: como Drácula, Pedro es capaz de anular la voluntad de Héctor, de succionar la voluntad de quienes caen bajo su influencia hipnótica. Sin embargo, sentimos que Pedro está más cerca del humanizado y casposo doctor Caligari de la célebre película expresionista que del sensual y casi inmortal conde de los Cárpatos.

El vampiro es uno de los grandes personajes de la imaginería erótica: el chupador de sangre no sólo desinfla la vida de sus víctimas apoderándose de su sangre, sino que mientras las muerde, succiona y consume, las hace ascender a cimas de placer nunca antes conocidas por quienes mueren desangrados por los colmillos de un espíritu de la noche. Esta imagen ha ido depurándose con el tiempo: el horrible Nosferatu de la película de Murnau era incapaz de ofrecérnoslo, y tampoco el tieso Bela Lugosi, segundo Drácula de la historia del cine, incidió demasiado en la erótica del vampiro. Habrá que esperar a los años 50 a que la productora británica Hammer nos presente el mejor Drácula en la interpretación de Christopher Lee, un hombre que encarnará terror y sensualidad hasta convertir al vampiro en un mito erótico que hoy es, desde el Spike de la Buffy de Josh Wedon a las criaturas de la noche de Marini y Dufaux en el gran éxito editorial europeo Rapaces, donde la condición de vampirismo entraña un alto tanto por ciento de condición de erotismo.

Algo de esto hay también en Los cuervos, de César Silva. Como confiesa Héctor a Raúl al principio de la novela, el trabajo de éste consistirá en encontrar alimento para Pedro: “Conozco un vampiro, le consigo mujeres que nadie extraña”, dice en la página 21, y en uno de los pasajes más estremecedores del libro, entre las páginas 76 y 78, Héctor escribirá una carta a la madre de una de las víctimas narrándole el asesinato de su hija como si de un hecho místico y predestinado se tratase, una inmolación placentera y a bocados donde, asegura Héctor en la carta dirigida a la madre, “estoy seguro de que su hija no sufrió”.

Los cuervos es una obra dividida en dos partes, tituladas lacónicamente Antes y Luego. Este laconismo es una de los sellos característicos de la novela: las palabras precisas dibujan de la manera más fiel la situación que se describe. Este laconismo puede llegar a parecernos enfermizo, incluso, pues a veces desearíamos que su autor nos narrase más o nos proporcionase más información sobre las situaciones o los personajes. Sin embargo, este laconismo forma parte de la parquedad existencial que intenta captar de los personajes, hasta el punto de que en Los cuervos es más importante todo lo que se calla que todo lo que se dice. Si el Nosferatu de Murnau era una sinfonía de terror, Los cuervos de César Silva es, sobre todo, una sinfonía de silencios. Las dos partes en que se divide la obra, Antes y Luego, aluden al momento en que el personaje de Pedro comienza a ejercer una maléfica influencia en la vida de los otros personajes. La desaparición de Adriana y también de Volga, la perra de Beatriz, marcan el punto de inflexión en que el reino del miedo ya no tiene marcha atrás y lo abarca todo, antecedido por esos heraldos agoreros que son los cuervos del título, símbolo más que reconocible por todos nosotros de la inquietud, e incluso el horror, que se halla presente de manera cotidiana e insistente en todas nuestras vidas desde tiempos inmemoriales. Desde este punto de vista, no es casualidad que la segunda frase con que inicia Luego, segunda parte de esta novela, sentencie de manera más que categórica: “Todo comenzó antes de mí y seguirá sucediendo tras de mí”.

Ricardo Vigueras, 14 de diciembre de 2006

lunes, diciembre 18, 2006

LOS HERMANOS GRIMM (2005)

¿Cuándo aprenderé que no es bueno comprar una película antes de haberla visto? Alguien debería mandar a la cárcel a los que perpetraron este engendro.

sábado, diciembre 16, 2006

EL ANDROIDE DE JOHNNIE WALKER



Me encontraba yo leyendo un Li´l Abner (acostado como a mí me gusta) cuando me incorporo del sillón y mis ojos van a parar a la televisión, y en la televisión estaban pasando esta maravilla que les he colgado encima gracias a Tutubo: uno de los anuncios comerciales más hermosos que he visto en mi vida. Del whisky Johnnie Walker. A ver cuándo don José Cuervo o el Tío de la Bota se ponen al mismo nivel. Para ver el mismo anuncio doblado al español de América Latina, clica aquí. Y para ver un interesante “cómo se hizo”, clica acá.

miércoles, diciembre 13, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXVIII: RENÉ GOSCINNY

Tengo un catarro de padre y señor mío y no tengo ninguna gana de escribir. Tampoco es plan de decir en cuatro líneas lo grande que fue el maestro Goscinny, creador de Asterix, Lucky Luke, Iznogud, Oumpah-Pah... Su prematura muerte fue otra tragedia de las muchas que jalonan el mundo del tebeo. Recientemente leí un álbum de historietas clásicas cortas de Lucky Luke (con su omnipresente cigarrillo, por supuesto… Déjennos de briznas de hierba y gilipolleces). Me sorprendió lo bien escrito que estaba y lo rematadamente bueno que sigue siendo. Un genio cuya obra merece siempre ser rescatada. La ficha de hoy la escribió uno de los grandes estudiosos españoles del tebeo, todavía en activo, con su ya clásica revista Comicguía: don Francisco Tadeo Juan.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

martes, diciembre 12, 2006

MW, DE OSAMU TEZUKA

Pocas cosas hay más grandes que desprenderse de un prejuicio. Uno vive con ellos, o bajo ellos, y por su influencia nefasta prefigura el porvenir o adultera la realidad en la que vive zambullido. Los prejuicios (bajo el supuesto entendido de que todos los prejuicios son malos) impiden el gozo de lo prejuiciado, y esto genera una limitación en vivir la vida con alegría. Imagino que muchos de quienes tenemos cierta edad (yo me precipito como caimán a la charca de los 39) nos debemos sentir extraños al entrar en una librería especializada y descubrir las estanterías atiborradas de mangas. Muchos, que no se han criado babeando ante la tele con Dragon Ball o Saint Seiya, deben pensar que el mundo se ha vuelto loco y que estos jovencitos que devoran manga tras manga conforman, todos juntos, una variante abominable de la aberración humana en que vivimos sumergidos. Yo tampoco recibí al manga con mucha alegría cuando inició sus tímidos avances en España a finales en los 80, pero hay que reconocer que, después de tres o cuatro intentos fallidos, descubrí una obra que me ganó al manga para siempre: Hikyyu, de Hisashi Sakaguchi. La vida de un monje budista: impresionante.

Desde entonces, ando muy pendiente del manga que llena las librerías, aunque mis visitas a las librerías españolas se circunscriben, como vosotros bien sabéis, a dos temporadas al año. Una de las últimas compras de manga que hice cayó recientemente (dediqué toda una semana a su lectura, pero es que no tengo tiempo de más): MW, de Osamu Tezuka. MW (léase Mu, nos dice la edición de Planeta) es una formidable novela gráfica de un Tezuka con dominio pleno de sus facultades, a mediados de los años 70, cuando el público adulto que él había ayudado a formar desde la infancia con Astro Boy reivindicaba un manga más adulto. Tezuka comenzó a proporcionarlo durante los años 70, y los que sí saben lo llaman la época del Tezuka oscuro.

El sadismo de Yuki
A mí, vaya por delante, no me gusta mucho el dibujo de Tezuka. No es uno de esos artistas cuyas viñetas uno podría mirar embelesado durante horas. Sin embargo, me quito el sombrero ante su capacidad como narrador de historias. MW es una emocionante historia protagonizada por dos seres condenados a odiarse, amarse y desearse sin tregua: el sádico y mefistofélico Yuki, alto cargo de un banco de Tokyo que dedica su vida a satisfacer un antiguo deseo de venganza, y el ex guerrillero y ahora sacerdote Garai, el hombre que lo inició en el sexo durante su niñez y que ahora mantiene una especial relación de complicidad torturadora con su viejo amigo y amante. MW es una historia vibrantemente desarrollada a lo largo de 582 páginas que puede comprarse en un solo tomo editado por Planeta y que constituye un enorme placer semejante al de chapotear en cierta clase de literatura negra y criminal donde la descomposición de un entramado tejido social deja vislumbrar la culpabilidad moral de todo un sistema de vida dominado por instituciones y políticos corruptos que ascienden hasta la cumbre apuntalando su trayecto sobre pilas de basura.

MW, obra del autor de la imprescindible Adolf, obra también del Tezuka de la época “oscura”, es otra nueva ocasión para desprenderse de uno de esos prejuicios que nos avinagran la vida, descubrir que hay mangas que valen su peso en oro y que es una desgracia no haberlos leído.

MW, de Osamu Tezuka. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2005. (****, de 4).

jueves, diciembre 07, 2006

APROVECHE QUE TODAVÍA ESTAMOS VIVOS

Merece la pena colgar aquí esta antigua publicidad de El Eternauta, la obra maestra de Oesterheld y Solano López. La frase final subraya con rotundidad imperativa la necesidad de encontrar el placer de reencontrarse con obras maestras que pueden ser leídas muchas veces. No es la primera vez que hablo del Eternauta, el desgraciado Juan Salvo condenado a vagar por universos paralelos, constituido en un Ulises existencialista y angustiado. Es buen momento parar rescatar esta publicidad de la época porque merece la pena celebrar que acaba de aparecer en Argentina la edición del cincuenta aniversario. Y además, me acabo de enterar de que en España se puede hallar por sólo 10 euros el volumen Oesterheld en primera persona. Hasta ahora, el mejor acercamiento a la personalidad de un escritor superdotado que se ganó la gloria escribiendo para un arte superminimizado.

FANTASCOPÍA: LA FUGA DE TARZÁN (1936)

LA FUGA DE TARZÁN, de Richard Thorpe. (Tarzán Escapes, 1936). Con Johnny Weissmuller y Maureen O’Sullivan. USA. Metro Goldwyn Mayer. ( * * *, de 4 )

Richard Thorpe dirige en 1936 Tarzán Escapes, cinta que de no ser por el guión en determinados instantes hubiese dado un fruto raquítico como ya pasó en “Tarzán y su hijo” (1939) y que constituye en sí un film bastante estúpido.

“Tarzán Escapes” es una cinta de Tarzán de la Metro Goldwyn Mayer, –cabe considerar esto porque RKO también hizo de este personaje con el mismo Weissmuller— y viéndola, uno se da cuenta de lo que hubiera sido de haber estado producida por Warner. No obstante es un film que tiene momentos brillantes poco esperados de Richard Thorpe, que dirigió de forma rutinaria varios Tarzán de Weissmuller y de Metro.

1982

FANTASCOPÍA: ARIZONA, PRISIÓN FEDERAL (1954)

ARIZONA, PRISIÓN FEDERAL, de Delmer Daves. (“Drumbeat”. 1954). Con Alan Ladd y Audrey Dalton. USA. Metro Goldwyn Mayer. (**, de 4)

Alan Ladd, ya en su etapa de decadencia, interpreta esta cinta cuyo director, Delmer Daves, es considerado como uno de los grandes del western. Drumbeat es un film narrado con una cierta eficacia y convicción que, si bien no se constituye en una gran película, sería injusto dejarla como tal. Alan Ladd y Audrey Dalton hacen su papel de un modo convincente, y el resultado final, en conjunto, podría haberse mejorado y en parte queda un tanto pobre.

(1982)

martes, diciembre 05, 2006

FANTASCOPÍA: ALTA TENSIÓN (1941)

“ALTA TENSIÓN”, de Raoul Walsh. (Manpower, 1941). Con Edward G. Robinson, Marlene Dietrich y George Raft. USA. Warner Bros. ( * * * *, de 4)

Raoul Walsh, que domina perfectamente la narrativa cinematográfica, nos vuelve a dejar boquiabiertos con esta cinta protagonizada por los excelentes Robinson y Raft, y la siempre hechizante Marlene.

Robinson ya había interpretado el mismo argumento en 1931 en Pasto de tiburones (Howard Hawks, 1931), una de las cintas Warner que más “remakes” han tenido: 11 en total. En esta ocasión no interpreta a un marinero, sino a un trabajador de tendidos. Una interpretación magnífica.

La cinta en conjunto es una estupenda versión de aquella obra de Hawks y está narrada con la particular habilidad del último tuerto de Hollywood... Por lo demás, en una de las mejores obras que he visto hasta ahora de su autor, y una gran película que jamás será superada en muchos aspectos.

(1982)

FANTASCOPÍA: EL ZORRO DEL DESIERTO (1951)

ROMMEL, EL ZORRO DEL DESIERTO” de Henry Hathaway (The Desert Fox, 1951). Con James Mason y Jessica Tandy. USA. 20th Century Fox. ( * * * )

Henry Hathaway, del que pudimos apreciar su gran arte narrativo y su facilidad para plasmar en imágenes los guiones de sus films en La jungla en armas (1939) nos vuelve a asombrar en esta cinta interpretada excelentemente por James Mason y en la cual se nos cuenta los últimos meses de vida del almirante Rommel. Prohibida aquí en España por la imagen que daba de Hitler, The Desert Fox constituye toda una lección de interpretación y narrativa. Es, en definitiva un film interesante.

(1982)

FANTASCOPÍA: NOCHE NUPCIAL (1935)

El gran amor imposible.

King Vidor fue uno de los directores de cine que mejor conseguían narrar un film. En sus cintas Comrade X y H. P. Pulham Square, Vidor nos cuenta unas historias a la perfección y con una convicción deseable para otros cineastas mediocres que hoy día se esfuerzan en imitar a los directores pasados.

Wedding Night es una excelente cinta que afronta el amor casi imposible entre una chica polaca y un escritor casado. La narrativa es excelente y los resultados finales de la cinta son estupendos. Es de destacar la escena de la boda, al igual que el guión y la actuación de los protagonistas principales.

“NOCHE NUPCIAL”, de King Vidor (“Wedding Night”, 1935). Con Gary Cooper y Anna Sten. USA. Metro Goldwyn Mayer. ( * * * *, de 4 ).

(1982)

lunes, diciembre 04, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXVII: ARCHIE GOODWIN

De Godwin a Goodwin. Archie Goodwin (lo cuenta don Mariano Ayuso en esta ficha) fue uno de las firmas habituales de la editorial Warren durante sus dorados años. Nos hinchamos a leer historietas de este escritor en Vampus, Rufus y después en sus cabeceras respectivas de la época Toutain. En los años 80, gracias a la popularidad que alcanzó en España la serie televisiva Nero Wolfe (donde William Conrad interpretaba al excéntrico personaje creado por Rex Stout), en los correos de las revistas Toutain hubo que explicar alguna que otra vez que el Archie Goodwin escritor no tenía nada que ver con Archie Goodwin, el mujeriego e irónico hombre de confianza de Nero Wolfe: ese detective enormemente obeso que plantaba orquídeas, bebía ingentes cantidades de cerveza y leía un libro cada día. Además de resolver intrincados casos criminales, claro. La confusión entre un Goodwin y otro Goodwin se intensificaba porque, además, Goodwin era el narrador en primera persona de las novelas de Nero Wolfe. De toda la producción de Goodwin que leí años ha, me quedo con un clásico que habría que recuperar: Secret Agent Corrigan. Lo dibujó un inspirado y eficaz Al Williamson y una de sus viñetas ilustra esta ficha.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

jueves, noviembre 30, 2006

ÚLTIMAS COMPRAS

Acabo de recibir un paquete con mis últimas compras en Amazon, que es mi librería favorita, sobre todo por sus estupendos descuentos. Les comparto: el tomo 6 de Modesty Blaise, The Hell Makers, donde finaliza el trabajo que mi llorado Jim Holdaway realizase para mi chica favorita de la historia de los cómics. Romero le sustituyó cuando la historia The War-Lord of Phoenix se encontraba en pleno desarrollo, y a pesar de que Romero hizo un trabajo espléndido, podemos seguir llorando a Holdaway hasta el día en que necesitemos que nos lloren a nosotros. La edición de Planeta no está mal, pero el inglés cockney de Willie Garvin merece leerse en la versión original de Titan Books. Otro caso de versión original insustituible, pero ahora con mayor razón, es Krazy Kat, de la que se anuncia en España edición inminente. Aquí sí que no valen coplas: como en el caso de Thimble Theater o Li´l Abner, Krazy Kat traducido a cualquier idioma pierde el 75 por ciento de su encanto original. De Krazy acabo de recibir el volumen que recopila las estupendas dominicales a color de 1937-1938 de Fantagraphics Books.

Sigue el primer Wonder Woman escrito por Greg Rucka: The Hiketeia. La chica de Themyscira es uno de mis tebeos de piñón fijo, y la única serie que sigo al día en su edición usaca (más que por su calidad, a veces muy relativa, por ser una puesta al día de la mitología griega). Luego un tocomocho que parece guía telefónica llamado Essential Marvel Horror recopila en blanco y negro todo The Son of Satan, una serie setentera que me impresionó en mi tierna infancia y que jamás había vuelto a ver editada. Estos Essential de Marvel son tomos gordos y baratos, en blanco y negro, que tienen un añejo encanto a Vértice muy apropiado para completistas. Qué gracioso que, tantos años después, Marvel descubriera a Vértice.

Y por fin, la joya de la corona: el Absolute Sandman, vol. 1. Mi Sandman quedó interrumpido a mediados de los 90, cuando colgué mi cabeza en Mexamérica. Es una buena oportunidad para completar la colección. Este volumen tiene más de 600 páginas y publica la primera parte de la serie con un nuevo color y en edición de lujo en tapa dura. No creo que todos los dibujantes del Sandman aguanten una ampliación de tamaño a edición de libro de arte, pero veremos qué tal. En general, la colección Absolute es recomendable.

Como ven, puedo comprar más tebeos de los que puedo leer (por no hablarles de las pilas de libros de literatura-seria-sin-dibujines-más-propia-de-mi-edad que tengo acumulados). Creo que tengo un probema del carajo. ¿Qué hago? ¿Dejo de comprar?¿Es sólo consumismo, doctor? ¿Acaso es tiempo de tener un hijo? ¿Ustedes qué piensan?

miércoles, noviembre 29, 2006

INFILTRADOS (THE DEPARTED, 2006)

Vaya por delante que The Departed (traducida en México y España como Infiltrados) es un peliculón excelente y una de las mejores obras que nos han llegado desde territorio usaca en este 2006. Sin embargo, a mí no me ha gustado tanto como Bandas de Nueva York o Casino, obras también magistrales de esta leyenda viva que es Martin Scorsese, un tipo que, independientemente de los resultados, siempre es una buena razón para abandonar la cálida madriguera del hogar y visitar uno de esos abyectos lugares que son los cines (donde no se puede fumar, donde no se puede beber tequila, donde hay que aguantar la peste a palomitas y fritangas de los demás, donde uno tiene que soportar sus comentarios en voz alta, o peor aún, que usen el teléfono móvil durante la proyección…). No, no me gusta acudir al cine, pero estaba dispuesto a disfrutar de Infiltrados, ya lo creo. Tanto que lo primero que hice fue exigir que el acomodador regañase al pedazo de bestia del proyeccionista, quien, mientras proyecta el film, mira la televisión, y a veces (ya me pasó con Babel en la misma sala), puedes escuchar con mayor nitidez las tonterías de Adal Ramones que lo que sucede en pantalla. Después de comprobar con mis propios ojos que el acomodador acudía a regañar al proyeccionista (que sí, bajó el volumen de su tele y no me molestó en lo más mínimo), me senté a disfrutar del film arropado en el correspondiente silencio que pagamos con nuestro dinero.
Digo que no me ha gustado tanto como Casino o Bandas de Nueva York. No tiene ni la circense concepción y ejecución de la primera ni el romanticismo de la segunda. Cuestión de gustos, nada más. Infiltrados es otra cosa, una película sin afectaciones líricas ni crescendos musicales o estilísticos. Su mayor mérito, si es que uno sabe apreciar estos méritos, es su sequedad formal, la contundencia en la exposición de su relato, la vertiginosa sucesión de acontecimientos, ese conceptismo cinematográfico donde nada sobra y nada falta. Es una película a disfrutar como se disfruta de una novela del maestro Jim Thompson: una exposición descarnada y sin moralismos ni anatemas de una historia que va al grano con una dureza que tampoco se recrea en la fiesta de la sangre. Los personajes entran y salen, matan y mueren con una dignidad estoica. No cabe duda de que el último asesinato de la película (donde incluso la víctima hunde los hombros como si expresara: Bueno, acaba de una vez porque estoy hasta las napias) refleja a la perfección el espíritu de esta película, el arte del buen matar y morir de las películas de gángsters de Scorsese.
De nuevo una historia de gángsters, una buena, algo que hay que celebrar cuando ocurre, que no es todos los meses. Una curiosa revisión de un filme hongkonés que, curiosamente, parece una revisión de White Heat, de Raoul Walsh (además, hay por lo menos dos homenajes al cine clásico: uno a Psicosis, y otro a El tercer hombre). ¿O será solo el tema de los infiltrados lo que me recuerda White Heat (uno en una banda criminal que a su vez mantiene a otro infiltrado en la policía: formidables Matt Damon y Leonardo Di Caprio, esta vez estos nenes sí me convencieron). Una película de gángsters irlandeses, y uno no sabe si la mafia irlandesa hubiese sido italiana si el papel que ejecuta estupendamente Jack Nicholson hubiera sido aceptado por Robert De Niro. No cabe duda de que el personaje hubiera adoptado otro giro más severo: la escena del cine porno (con Nicholson sorprendiendo a Matt Damon con un dildo de tamaño respetable) no creo que la hubiera rodado un tipo tan circunspecto como De Niro. A pesar de lo que algunos nos temíamos, Nicholson está comedido en esta interpretación, bien controlado por un Scorsese que no deja que su papel de príncipe de las tinieblas se convierta en el de un nuevo Joker desmelenado. Infiltrados (The Departed en inglés, un título con implicaciones más metafísicas que el de su pobre traducción) es una buena razón que los amantes del cine negro tienen para ir de nuevo al cine a disfrutar de un producto, si no genial, sí conducido a buen puerto con verdadera mano de maestro. Scorsese nada menos. Canelita en rama, chochito. (****, de 5)

martes, noviembre 28, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXVI: FRANK GODWIN

El elegante Frank Godwin es otro de esos autores que la crítica y la historia del cómic consideran fundamentales, pero de quienes poco hemos leído. Yo, al menos, sólo tengo referencias muy entusiastas, pero nunca he tenido la oportunidad de leer una sola historia de Connie. Otro clásico a recuperar, pero al paso que vamos nos moriremos antes de tener una cabal cultura del medio. La ficha la escribió, en este caso, Salvador Vázquez de Parga.

Clicar sobre las imágenes para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

miércoles, noviembre 22, 2006

LA VENGANZA DE MAIWA

Compré este volumen, La venganza de Maiwa, en la sección de ofertas de una librería de Madrid. No venía solo, sino que lo acompañaron tres volúmenes más de este soberbio escritor. Todos juntos me costaron tres perras gordas.

Desde mi adolescencia, Hery Rider Haggard ha sido mi autor favorito de novela de aventuras. No me considero un experto del género, no soy un Fernando Savater en la materia, pero he leído a unos cuantos, como los hemos leído casi todos. Rider Haggard siempre ha sido mi favorito, quizá por esa mezcla tan sabia que tenía para mezclar aventura, violencia, peligrosidad y lirismo con una fina y recreación de la vida de los pueblos africanos. Todo empezó con un profe de inglés que nos mandó leer a los 15 abrilitos una adaptación en inglish pitinglish de Las minas del rey Salomón. Como yo tenía por casa una traducción de la obra completa, me dije: "Voy a leerme esta coña marinera para enterarme bien de qué va este rollo". ¡Las minas del Rey Salomón! ¡Con la de veces que me había tragado la peli de Stewart Granger y Deborah Kerr en matinés de domingo! Comencé el libro y descubrí que la película nada tenía que ver con la novela, descubrí a un gran poeta de la vida africana, y descubrí sobre todo al gran personaje de Rider Haggard: el inolvidable, amargo, viejo y resignado cazador Allan Quatermain, a quien los zulúes llaman Macumazán, "el hombre que vela durante la noche". Desde aquella sorpresa inicial, he comprado todo cuanto ha caído en mis manos de Rider Haggard, sobre todo si la novela pertenecía al ciclo protagonizado por Quatermain. Y no ha sido fácil, porque salvo la historia del tesoro de Salomón, Rider Haggard ha sido un autor publicado en España con cuentagotas.

Esta La venganza de Maiwa es una obra menor dentro del ciclo de Quatermain, sin los elementos más líricos, románticos y fantásticos que adornaron las mejores novelas de este autor para este personaje. Cierran este volumen, nacido para ser saldado, tres relatos amenos, pero también poco sorprendentes, en los que Allan Quatermain se enfrenta a las fieras de la selva. Ya iré dando cuenta de los otros tomos en otra ocasión. Aun siendo un Rider Haggard menor, es una lectura que merece la pena. ¿O quizá lo defiendo por nostalgia? (Como dato curioso debo decir que el escritor Alan Moore rescató a Allan Quatermain para su tebeo la Liga de Hombres Extraordinarios, y en la gran pantalla fue interpretado por Sean Connery).

Henry Rider Haggard, La venganza de Maiwa. Ediciones Abraxas. [Allan Quatermain, 3]. Barcelona, 2001.

martes, noviembre 21, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXV: CARLOS GIMÉNEZ

Una de mis colaboraciones más queridas se la debo al infatigable Antonio Busquets, quien me invitó a participar en el Homenaje a Carlos Giménez que su sello Flash Back editó en 2003. Escribí un artículo titulado El distanciamiento gimeniano, que también colgué en esta bitácora y que puede ser revisado clicando aquí. El mismo Carlos Giménez me envió un correo electrónico agradeciendo mis palabras, y por supuesto que flipé en colores (un pobre transterrado como yo, recibiendo un emilio de Giménez). Ni que decir tiene que Giménez es uno de los más grandes de los grandes de toda la historia del medio, y afortunadamente, Glénat está recuperando toda su obra anterior y publicando la que este artista insuperable y genial sigue produciendo. La fichita de hoy, como es natural muy desfasada, la escribió Manuel G. Quintana.

Clicar sobre las imágenes para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

lunes, noviembre 20, 2006

MATCH POINT (2005)

La vi en enero y apenas escribo ahora sobre esta película. No puedo hacer una reseña muy acá, pues ha pasado el tiempo, que es lo que pasa cuando sólo pasa la vida. La crítica puso Match Point por las nubes, y mi abuela Juana también. Mi abuela Juana estudia a sus 79 años para sacarse el graduado escolar, pero el graduado escolar es algo intrascendente cuando se han cumplido 79 años y uno sabe que nunca llegará a ser ministro. Mi abuela continúa asistiendo a la escuela desde hace quince años, pero a ella el graduado escolar le importa un chícharo. Lo que quiere, asegura, es el aprendizaje, no la obtención de un título. Esta es la razón por la cual, cuando toca un examen que ya debería haber aprobado hace más de una década, se fuma la clase y se va al cine.
Mi abuela se fuma las clases, y además se ríe
Y ahí estaba mi abuela, en la puerta del cine. Quería ver una de tiros, que son las que más le gustan, pero no, que la de tiros se la habían quitado y sólo le quedaba Match Point. Cuando el acomodador le dijo que la película era de Woody Allen, mi abuela se llevó una amarga sorpresa: "¡Madre mía! ¡Si lo sé no me fumo la clase! ¡Con lo mal que me cae ese Booby Allen que tanto le gusta a mi nieto Ricardo!". El acomodador, viendo a mi abuela tan compungida en la puerta del cine, muy caballero murciano él, quiso averiguar cuál era la causa de su congoja. "Pues que venía al cine a ver una película, y me la han quitado -explicó mi abuela-; las demás ya las he visto, y sólo me queda ésta de Booby Allen, que es un artista que yo qué sé…¡Pues que nunca le he visto la gracia, las cosas como son!". El acomodador se atusó el bigote y se ajustó mejor la gorra antes de responder: "Esta película no es como las demás de Woody Allen, señora, hágame caso. A mí ese Woody Allen tampoco me gusta, pero esta película es muy interesante y tiene unas imágenes muy bonitas". Mi abuela, persuadida por las palabras del acomodador, decidió entrar en el cine y meses más tarde me confesaría cuánto le había gustado: "Es la primera vez que me gusta una película que te gusta a ti". Mi abuela es un ángel, y por eso le perdono la grave omisión de no recordar que fui yo quien le recomendó en su tiempo El silencio de los corderos, film que también hizo sus delicias, como las de todo el mundo en aquel tiempo. Y bueno, yo quería hacer una crítica de cine y me ha salido otra cosa, pero no en vano esto es una bitácora de internet, uno de esos blogs que el diablo se lleve con escasa credibilidad social…
Scarlett Johansson
Y que iba yo en mi avioncito nuevo de Aeroméxico acuchillando turquesadas cortinas cuando consulto la programación del minicinito avionero, y veo que entre la oferta se encuentra Match Point. Era una buena oportunidad para volver a disfrutar de este clásico en ciernes, pero sobre todo, oportunidad de disfrutar de algo que la cartelera murciana me escamoteó en enero: la versión original, en este caso sin subtítulos.

Muy bien le ha ido a Match Point, penúltima película estrenada de Woody Allen. Todo el mundo la ha puesto por las nubes, éxito de crítica y éxito de público, algo que al viejo Woody no le sucedía desde, por lo menos, Hannah y sus hermanas, mucho antes de que Mia Farrow le obligara a salir del armario de Soon Yi. Match Point es una nueva disección de los conflictos adonde conduce el deseo humano, y disección, término frío y profesional, es un sustantivo adecuado para definir este film, ya que también Match Point tiene mucha pasión entre sus personajes, pero presentada de manera fría y profesional. Chris (Jonathan Rhys Meyers), un trepa que recién llegado a Londres se gana la vida como profesor de tenis de la clase púdiente inglesa se casa con Chloe (Emily Mortimer), la hermana de uno de sus alumnos, Tom (Mathew Good), quien a su vez tiene un romance con una descocada americanita aspirante a actriz (Nola, interpretada por Scarlett Johansson). Una vez casado con Chloe, e interrumpida la relación entre Nola y Tom, nuestro amigo el trepa comienza una tórrida relación amorosa con Nola. El primer encuentro de ambos ya echa chispas, como pueden ver en este Tutubo.



En realidad Match Point es un viejo tema obsesivo de Allen, presente en su carrera al menos desde Delitos y faltas, donde la historia paralela del personaje de Martin Landau se desgaja en esta ocasión para constituirse en película propia. Match Point, sin embargo, es mucho más fría que Delitos y faltas, pero también por eso, más formalmente perfecta. Mucho se ha comentado cómo en esta obra Allen cambió su New York natal por un Londres exquisito y monumental cuyo tufo a vieja Europa está perfectamente retratado desde fuera, con fruición de turista, por este norteamericano cada vez más asilado en Europa. La perfección formal de Match Point, debo decirlo, no deja de parecer un ejercicio manierista lleno de una hermosura carente de la calidez de las películas neoyorkinas de su autor, que en filmes como Manhattan, Hannah y sus hermanas o Broadway Danny Rose retrata a la clase media alta neoyorkina y le confiere de un humanismo cálido y una campechanería que Allen no parece sentir por estos ingleses de clase alta, gélidos en el fondo como el hielo de sus scotch whisky. También existe más piedad por sus personajes norteamericanos que por éstos, y creo que sólo habría que revisar comparativamente Delitos y faltas para contemplar cómo nuestra conciencia, hasta cierto punto, se pone del lado de Martin Landau hábilmente conducida por la sabiduría expositiva de Allen. Sólo el personaje compuesto por la deliciosa Scarlett Johanson parece salvarse en este ejercicio gélido y bello que es Match Point. Como buena americanita surgida de la nada, este personaje apasionado, tierno y trágico, se lleva la palma dentro de una película llena de aciertos y maestrías, filmada con cierto capricho curioso y escrutador de entomólogo. Llevo años diciéndotelo, abuela: Woody es mejor chico de lo que parece. Para terminar, les enlazo otro tutubo con Scarlett (doblada al italiano), donde pueden apreciar muy bien su belleza por medio de unos primeros planos más que certeros.


Match Point. Dirección: Woody Allen. (****, de 4)

miércoles, noviembre 15, 2006

EL ETERNAUTA: EDICIÓN DEL CINCUENTENARIO

Vía Foro Eternautas me entero de que los argentinos van a celebrar por todo lo alto el cincuentenario (2007) de su personaje emblemático de los cómics: El eternauta, de H. G. Oesterheld y Solano López. El Eternauta, que comenzó a publicarse en 1957 y que tuvo dos continuaciones y hasta segunda versión (fallida) dibujada por Alberto Breccia, es una de las grandes obras maestras de los cómics de todos los tiempos, una obra capital que se adelantó en varias décadas a su época y que, leída hoy, deja el regusto de estar leyendo un cómic recién escrito y dibujado, pero mejor. La nueva edición aparecerá, dicen, a más tardar a principios de diciembre de este año, y aunque no contiene material de rescate, sí será mucho más digna que la excéntrica edición rascacielos de Récord. Parece ser que habrá un prólogo y un epílogo bastante enjundiosos, y sería deseable que tanto la calidad del papel como la impresión estuviesen a la altura de tan magno acontecimiento como los primeros cincuenta años de una obra redonda y absoluta. ¿Algún librero piadoso la distribuirá en España? O mejor aún: ¿la editará Planeta con la misma calidad que ya hizo con Mort Cinder?
Y pasando a otro cincuentenario, y de este mismo año al que pronto despediremos, ustedes con doce uvas, yo con doce aceitunas rellenas: Ediciones B editará en diciembre una mítica aventura de El Capitán Trueno: Chandra el usurpador. Escrita por Víctor Mora y dibujada por Ambrós en estado de gracia para las páginas centrales de la revista Pulgarcito, el extravagante formato ciclorama en que fue inicialmente publicada había hecho imposible su reedición en aceptables condiciones. Ediciones B nos devuelve el esplendor de Chandra en una edición de lujo en formato calendario de pared (¡¿?!), para que los truenófilos de toda la vida se la pidamos a los Reyes Magos por Navidad. Cartoné, buen papel a color y restauración. Merecerá la pena. El único pero es que se tratará de una edición numerada y limitada, no sabemos de cuántos ejemplares. A ver si al final nos tendremos que dar de hostias por el tebeo y mandar a tomar por saco el espíritu de la Navidad.

martes, noviembre 14, 2006

RAFAEL RAMÍREZ HEREDIA

La madrugada del miércoles 25 de octubre nos trajo la triste noticia de la muerte de Rafael Ramírez Heredia con 67 años. Precisamente en estos días finalizaba yo la lectura de Trampa de metal (1978), una obra más técnica que verdaderamente efectiva, apenas un atisbo de la maestría que llegaría a alcanzar el futuro autor de obras maestras como El Rayo Macoy, los excepcionales relatos del volumen Del trópico o la imprescindible novela La Mara, obra magistral de la moderna narrativa mexicana que el tiempo marmoleará entre los clásicos. Se murió Ramírez Heredia y al final tuve que quedarle mal, hecho que lamento con hondura y que comparto públicamente para mi vergüenza.

Yo me hallaba en Mérida, Yucatán, hace un par de años. Asistía a un congreso sobre comida y literatura denominado En gustos se comen géneros. Mi ponencia versaba sobre la recreación de la comida de los antiguos romanos en modernas novelas policiacas de género histórico. Rafael Ramírez Heredia había participado también con una conferencia magistral en la que aprovechó el tema para insultar públicamente al presidente Arbushto y llamarlo imbécil. La sala repleta se atiborró de palmas, de bravos y de olés que debieron complacer a este narrador torero que fue Ramírez Heredia. Asistí con alborozo al acto, me gustó el vitalismo de aquel hombre, su prosa vibrante, sus bigotes decimonónicos, su actitud combativa de intelectual progresista. Ni que decir tiene que aquel ídolo de multitudes me resultaba desconocido, pues nada había leído hasta entonces del maestro (muy mal por Vigueras). El congreso prosiguió, hicimos una visita nocturna a las ruinas de Uxmal. Comimos queso asado en un merendero próximo al fulgor todavía latiente de los mayas. En Uxmal contemplé el cielo estrellado más impresionante y amedrentador que he visto en mi vida y recordé a Nietzsche y a Góngora. Viajé de regreso a Mérida sentado detrás de Helena Poniatowska y Laura Esquivel, quienes conversaron apasionadamente durante dos horas, no sobre literatura, sino sobre trapitos, perfumes y colguijes. Vivir para oir.

La última noche de congreso las botellas corrieron, y algunas lo hicieron hacia el interior de mi estómago. Clausuré la melopea en mi cuarto con un cuarto de tequila blanco. Madrugué mucho y a las cinco y media de la mañana me hallaba en el recibidor del hotel, aguardando a que llegase el chofer de una camioneta que me conduciría al aeropuerto. Todavía no amanecía, y todo el hotel estaba impregado de esa luz de libro viejo que poseen los hoteles decadentes o de provincias donde todos los botones parecen un Spirou que no llegó a nada en la vida. En aquella soledad ocre llegué a sentir un poco de miedo. Fumaba para ahuyentar los bichos de la inquietud.

De repente se abrió la puerta del ascensor, y en vez de descubrir a un psicópata armado con un hacha, vi recortarse en la puerta a Rafael Ramírez Heredia. Fue directo hacia donde me hallaba y me dio una palmadita en el hombro como si me conociera de toda la vida, se sentó frente a mí y comenzó a darme conversación en aquellas legañosas horas de la madrugada. Debo decir que quedé enormemente sorprendido, pues a lo largo de mi vida he tratado con algunos escritores y académicos célebres y jamás me había encontrado con alguien con un carácter tan cordial como el de este escritor. En idéntica circunstancia, lo normal hubiera sido que el divo de turno se quedase merodeando alrededor de la conserjería del hotel, preguntándose con aspecto huraño quién sería aquel piojo que pugnaba contra el sueño en un sillón del vestíbulo. Por supuesto, Ramírez Heredia era un vitalista, un hombre enamorado de la vida y de las letras en la mejor tradición del gran Blaise Cendrars, y bajo ninguna circunstancia se hubiera permitido dejar pasar una oportunidad, una sola, de entablar conversación con un ser humano en cualquier circunstancia propicia. Durante quince minutos charlamos de diversas cosas, comenzando por las que rodeaban al congreso propiamente dicho: el banquete de queso asado, que Ramírez Heredia comió con fruición rodeado de admiradores a quienes él trató como colegas, la visita nocturna a Uxmal. Mostró interés por el tema de mi ponencia. Recuerdo que al principio le traté de usted, formalidad que él atajó enfáticamente: "No vuelvas a tratarme de usted". Le pregunté por su obra en proceso y comenzó a hablarme con pasión, la voz en alto y los ojos encendidos, de la novela en que trabajaba entonces y que acabó publicándose como La Mara:

—Es una novela sobre la inmigración, pero no sobre la inmigración de la que tanto se habla; no la inmigración de mexicanos a Estados Unidos, sino sobre una mucho más dramática que nadie ha abordado hasta ahora: la inmigración de guatemaltecos a México. Personas que quedan varadas en los villorrios de la frontera, que tienen que prostituirse para sobrevivir, que malviven hacinados en cuartuchos, que entran en las filas de la Mara Salvatrucha… Gente a quienes los oficiales de la migra mexicana tratan mucho peor que como a nosotros nos tratan los gringos. Para entrar en México, yo he estado ahí, he visto cómo los guatemaltecos aguardan en la selva escondidos a que pase un tren de mercancías, y entonces, cuando pasa junto a ellos, una multitud abandona la maleza y salta hacia el tren y se aferra a cualquier agarradera. Yo he estado ahí y lo he visto -volvió a insistir-. ¡Yo mismo he tomado ese tren en la selva!

—¿Y cómo se titulará esa novela? -quise saber, ya bastante interesado en el tema de la novela, y con ganas de devorarla de una sentada. Ramírez Heredia tenía esa gran capacidad de persuasión de la que carecemos la mayor parte de los seres humanos.

—¡Satanachia! -respondió con énfasis. Debí hacer algún gesto de extrañeza, porque enseguida apostilló-. Es un nombre inventado, claro, el nombre de un río imaginario: el que separa Guatemala y Chiapas, Chiapas y Satanás: ¡Satanachia!

Satanachia. A esas alturas de nuestra conversación yo me hallaba completamente cautivado con aquel hombre pequeño de enormes y singulares bigotes. Volvió a abrirse la puerta del ascensor, y con pereza se unieron a nosotros tres congresistas más. No tardó en llegar el chofer para conducirnos al aeropuerto, y durante el viaje, Ramírez Heredia volvió a contar el argumento de su novela a los demás pasajeros de la camioneta. Eso sí, insistiendo una y otra vez a quien rompía la única regla áurea del divertido trayecto: "¡No vuelvas a tratarme de usted!"

Sólo Ramírez Heredia y yo íbamos a tomar aquel madrugador vuelo al Deefe. Se separó de mí para dirigirse a la línea de pasajeros de clase premier. "Nos vemos en México", me dijo antes de formarse en su fila. Por supuesto, yo no tenía ni la más mínima esperanza de volverlo a ver en mucho tiempo, aunque me había prometido encontrar sus libros y leerlos. El vuelo duró las dos horas cortas acostumbradas, dos horas durante las cuales dormité con enorme gusto. Al desembarcar del avión, me quedé de una pieza al darme cuenta de que Ramírez Heredia me esperaba en la salida.

—¡Vamos! -me dijo como un general, antes de echar a caminar a paso marcial- Te acompañaré hasta tu puerta de embarque.

Durante los cinco o seis minutos que tardamos en llegar a la sala donde debería esperar el avión de Juárez continuamos hablando de esto y de lo otro. Me contó que tenía un piso en Madrid, y muchos amigos en España, que le encantaba el vino rojo de la Ribera del Duero... Antes de despedirse, extrajo una tarjeta de presentación de su cartera y me la tendió.

—Sigamos en contacto. Escríbeme.

Balbuceé que así lo haría mientras él echaba a caminar lejos de mi vista. Antes de desaparecer por una escalera mecánica, se volvió de nuevo hacia mí y me señaló con el dedo: "¡Escríbeme!"

Y esta es mi anécdota con el escritor mexicano que nos dejó para siempre hace unas semanas. Ni que decir tiene que en cuanto llegué a Juárez busqué sus libros en la biblioteca universitaria y leí El Rayo MacCoy y Del trópico. Ni que decir tiene que los relatos de su libro Del trópico me fascinaron por su facilidad para recrear ambientes y evocar colores, aromas, sabores… Para construir un universo de sensaciones alrededor de la lectura capaz de transportarte muy lejos. Investigué más y descubrí que Ramírez Heredia había sido uno de los renovadores de la novela negra escrita en español durante los años 70. Siempre tuve el pendiente de escribirle. Primero no lo hice porque me daba vergüenza que me leyera sin conocer más su obra. Luego no le escribí porque no era capaz de decirle nada sobre su obra que no fuesen vaguedades intrascendentes. Luego no le escribí porque esperaba mi confirmación como coordinador de la Maestría en Cultura e Investigación Literaria para, conocedor de su amplia experiencia como tallerista en México y en el extranjero, invitarle formalmente a visitar nuestra universidad para impartir un curso a nuestros estudiantes. Luego no le escribí porque Rafael Ramírez Heredia se me murió el 24 de octubre.

Quede aquí, como signo de mi vergüenza y arrepentimiento, esta breve semblanza de un breve encuentro. Quede aquí este escrito, un poco como homenaje al narrador que se ha ido y como penitencia por el e-mail que nunca le escribí. Ojalá, maestro, allá donde estés reconozcas que, al final, pinche pendejo de mí, he tenido que escribir este rollo tan largo para pedirte perdón por no haberte escrito nunca un breve correo para decirte algo así como: "Hola, qué tal. Sigue escribiendo así de cojonudo, porque tu literatura nos hace un montón de falta".

Publicado en El Reto de Ciudad Juárez, # 361, 10 de noviembre de 2006

lunes, noviembre 13, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXIV: PAUL GILLON

Blogger ya nos invita a pasarnos al Blogger beta. La verdad, no hay ninguna diferencia aparente, aunque proporciona mayor rapidez y comodidad a la hora de lanzar un blogo. Como a mí no me gustan los cambios, paso mucho de la versión Beta (que, según tengo entendido, da algunos problemillas) y me espero a que me migren a la fuerza. Acabo de salir de la universidad de impartir una clase de literatura española actual de ¡4 horas! y estoy cansado. Afortunadamente, comí bien, pues ayer fue el aniversario de Sor Juana Inés de la Cruz y algunas de las alumnas de Literatura nos obsequiaron con una buena tanda de platillos extraidos del recetario de Sor Juana. Además de unos deliciosos buñuelos de queso, me comí una buena polla que me dejó la boca toda chorreada (la polla portuguesa es un platillo colonial cuyo ingrediente fundamental es la polla o gallina joven). Ahí les dejo una fichita Toutain escrita por Enrique Martínez Peñaranda sobre Paul Gillon, el estupendo artista de Los náufragos del tiempo. Ya estuvo por hoy.

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domingo, noviembre 12, 2006

BABEL (2006)

Seis años después de su obra maestra, Amores perros, el tándem González Iñárritu/ Guillermo Arriaga ha depurado su técnica para contar tres historias interrelacionadas. Cada vez más lejos del primer film, los resultados parecen ser también más insustanciales. Amores perros era una película tremendista, como no puede ser menos un film que se desarrolla en México y que bebe con avidez de la tradición tremendista que se inspira en la realidad social del país. Amores perros nos dejó la presencia de un vigoroso narrador de historias (Iñárritu) en perfecta colaboración con un narrador verbal no menos diestro como lo es Arriaga. Su segunda película, 21 gramos, partía del mismo planteamiento de interrelacionar tres historias, pero se trataba de una producción en el seno del cine independiente norteamericano, contaba con excelentes actores que desarrollaban notables interpretaciones (Benicio del Toro, Sean Penn) y poseía un aprovechamiento ejemplar de los medios técnicos de la industria cinematográfica al servicio de unos inspirados creadores. Entre todos consolidaron un film contundente y vibrante, redondeado por ciertas inquietudes metafísicas (¿son 21 gramos el peso del alma?).

En Babel, tercera colaboración de ambos artistas, Iñárritu y Arriaga ya están completamente instalados en la industria norteamericana y practican un cine independiente con vocación de universalidad, una universalidad que en esta ocasión les invita a interrelacionar tres historias vinculadas por la ominosa presencia de un Winchester. Tres historias que transcurren en Marruecos, Japón y la frontera mexamericana cuyos protagonistas hablan varios idiomas. Babel es el mito de la confusión de las lenguas, el mito ilustrador del desentendimiento, y en esta película Iñárritu y Arriaga inciden en uno de los graves conflictos de nuestro tiempo: la imposibilidad de hacernos entender. Creo que lo combinan elegantemente con la sugestiva teoría del efecto mariposa: así como el aleteo de una mariposa en un remoto rincón de nuestro planeta puede desencadenar un huracán en otra región en sus antípodas, el suicidio de una mujer en Japón (no se dice, pero aparentemente es con el Winchester convertido en casus belli de las acciones dramáticas del film) puede generar la deportación de una pobre empleada de hogar mexicana en Estados Unidos, o que una turista norteamericana se encuentre al borde de la muerte en Marruecos.

Formalmente perfecta, habilidosa y más que efectiva desde el punto de vista de narratividad, echo en falta en Babel la reflexión en una voz más alta sobre estos aspectos filosóficos o existenciales. Sin aportar nada novedoso, no cabe duda de que se trata de uno de los productos comerciales más decorosos del año cinematográfico norteamericano, un film independiente para todos los públicos con toques de cinema d´auteur. Un buen puñado de interpretaciones perfectas, donde por expreso deseo de Iñárritu nadie destaca sobre nadie, dan carne y vida a estos tres relatos sobre la moderna Babel, la Babel eterna, la Babel de nuestras almas. Puestos a elegir, me quedo con la historia que transcurre en Japón, donde la intensidad de las miradas y silencios de Rinko Kikuchi y Koji Yakusho rozan, gracias al depurado y limpio guión de Arriaga, las más altas cimas estéticas de esta película.

Babel (2006). Dirección: Alejandro González Iñárritu. Guión de Guillermo Arriaga. Más información, IMDB. (***, de 4).

jueves, noviembre 09, 2006

LOS AZNAR

Llevo toda la vida oyendo hablar de las novelas de George H. White, seudónimo del escritor español Pascual Enguídanos, que a partir de los años 50 escribió una serie mítica de la ciencia-ficción de kiosco: La saga de los Aznar. También hubo una serie de cómics que editó Valenciana. Este verano, por arte de magia, me encontré con un montoncito de ellas en un tenderete callejero, y me llevé un par en su edición de Valenciana de 1975 (las portadas que cuelgo son los números 1-3 de la misma reedición). Acabo de terminar la primera, El ángel de la muerte (número 33 de Luchadores del Espacio, serie que englobaba la Saga y otras novelas) y enseguida he empezado su continuación (número 36 de la misma edición). La sensación con la primera novela ha sido muy agradable, un poco pesada al principio, pero tiene su punto, y creo que la segunda me va a gustar más. Todavía hoy es raro ver cómo un español concibió una saga de españoles exploradores del espacio. En aquellos tiempos tuvo que ser la repera del optimismo. Hubo mucho chacoteo al respecto cuando Aznar fue presidente del Gobierno, pero no duden de que para la posteridad, el Aznar más digno de recuerdo será el Almirante Aznar de Pascual Enguídanos. Ya les contaré cuando acabe la segunda novelita.

FICHAS TOUTAIN XXXIII: ROBERT GIGI

Quizá ande yo muy errado, pero me parece que el para mí desconocido Robert Gigi no hubiera tenido ficha en una empresa como estas Fichas Toutain si la Historia de los Cómics se editara en estos tiempos (a ver cuándo se anima Planeta). La ficha de Gigi la escribió Luis Conde.

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martes, noviembre 07, 2006

PALABRAS DE DON ANTONIO ALVAR EZQUERRA

Ayer recibí, vía aemilius de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), un par de recortes de prensa en los que acabó dividido una breve y sustanciosa conversación con don Antonio Alvar Ezquerra. Don Antonio, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, presidente de la SEEC y eminente latinista español, acaba de regresar de Bolivia, donde ha acudido para diversos actos académicos y donde ha concedido unas cuantas entrevistas a los medios. Una de ellas, publicada en el diario La Prensa, es la que enlazo al final. Además de defender la importancia vital de los estudios clásicos sobre Grecia y Roma en los modernos planes de estudio (en lo que parece una batalla perdida a nivel mundial, salvo en carreras y/o universidades aristocráticas para élites económicas), don Antonio despotrica en la última columna contra los modernos modelos educativos que prohiben la memorización y el individualismo del aprendizaje. Quienes trabajamos de este lado del charco ya llevamos un buen rato sufriendo los devastadores efectos del Constructivismo en la educación. El constructivismo (ideología agazapada detras de los "acuerdos del Pacto de Bolonia") será la nueva filosofía educativa que se impondrá a fuerzas en la educación superior en España, como en otros países de Europa, a partir de 2010. Puedo dar fe de que se trata de uno de los jinetes del Apocalipsis. Numerosas sociedades científicas ya han solicitado firmas para declararse en pie de guerra contra este modelo educativo que viene de Estados Unidos y que hoy promueven con frenesí toda clase de psicólogos, pedagogos y trotaconventos. Yo ya he firmado alguno de estos manifiestos, aunque claro, no servirá de nada teniendo en cuenta la naturaleza de la casta política que gobierna hoy día en los países occidentales. Volviendo al artículo, estoy completamente de acuerdo con el señor Alvar, y sobre todo, comulgo religiosamente con el contenido de su larga respuesta a la última pregunta. El artículo completo puede ser leído pinchando aquí.

lunes, noviembre 06, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXII: FRED (1931)

Confieso mi desconocimiento por la obra de Fred, y en concreto, por su famosa serie Philemon (no confundir con el jefe de don Mortadelo). En Amazon France están disponibles todos los volúmenes. Habrá que hacer algo al respecto. La fichita de hoy fue escrita por Joan Navarro.

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